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miércoles, 22 de mayo de 2013

Nuevas tecnologías, Nuevas prácticas de aprender y enseñar

Es tiempo de usar las nuevas tecnologías para la difusión, información, formación y comunicación. El Internet que parecía ser un perjuicio para la enseñanza aprendizaje, ¡No lo es! Debemos cambiar la manera de estudiar, de recibir la información, de memorizar y analizar. el hacer lecturas directamente en la pantalla y copiar lo que "importa" debe ser analizado e inferir consecuencias o resultados del tema para apropiarse al contexto en que se estudia. Esta información sistematizada, ayudará a encontrar una contribución al objeto que se busca y se encuentra. La copia de sitios de internet, debemos acompañar con objetivos específicos de la investigación. Porque las bases de datos existentes en la Red son como la extensión del cerebro humano que almaceno datos e información durante toda su vida. La importancia de saber qué buscamos o qué encontramos, determinan el buen uso de nuestra base de datos e información y la respectiva inferencia. Hagamos de las tareas en la Internet una "simplificación" de lo que antes teníamos que buscar y revisar en distintas fuentes. Enfaticemos en el resultado y la contribución. No en el proceso o la copia. (Jorge Amonzabel)

viernes, 13 de abril de 2012


Manifestaciones del Turismo Por Jorge Amonzabel Las ciudades que han mantenido su devota acción a festejar los días y méritos de sus mentores espirituales, han alcanzado para el siglo veinte y veintiuno, una fama que representan diversas expresiones espirituales del ser humano y lo sobrenatural. Si bien para algunos no hay milagros, aunque algunos manifiestan que sí; las personas toman atención de estos referentes que se hacen destinos turísticos, porque pretenden encontrar una respuesta a su fe, creencia y paz interior. Los Templos, hombres y mujeres santas, montañas, lugares de recogimiento espiritual y hechos prodigiosos acaecidos en una zona; representan la expresión de la espiritualidad de una religión y el respeto a la institucionalidad religiosa. A la vez, son centros que son un atractivo espiritual y turístico que despierta la aspiración de los humanos a visitar por distintas motivaciones, reservadas en algún caso. Las personas buscan espacios de espiritualidad. Algunas “almas” confunden la espiritualidad y son totalmente supersticiosas. Sobre todo en Latinoamérica. Los temas de la fe y la superstición en la sociedad datan desde sus inicios y establecen modos de conducta que cambian las actitudes, según el momento y las actividades. Todos quieren vivir y todos quieren tener suerte y quienes o, qué les ofrezcan aquello, serán motivos para “atesorarlos” o buscarlos y obtenerlos. Dios es real y ésta realidad no es suficiente para los supersticiosos o personas que dudan de la existencia de Dios. Por ello acercarse a una religión o una práctica religiosa o no, son lo mismo. Porque para la persona ambos deben satisfacer su necesidad de tener y contar con un “mantra”, un “objeto de la buena suerte”, una la “palabra mágica” o “Diosito” Las vacaciones o momentos de recreo son momentos oportunos para adicionar a la efervescencia del descanso y el entretenimiento, la diversión y la suerte son el “seguro de vida” en el ocio. Por ello, la lectura de las cartas por la gitana, el hechicero que lee en el té, o la pitonisa que lee la palma de la mano; son destinos locales frecuentes. Para los más escépticos a las prácticas de la “magia blanca”, son obligadas la visita a los templos o la búsqueda de la roca bendecida o la bendición con agua del sacerdote. Y otros feligreses, con la idea fija y esperanzadora; de tocar el arco, la escultura o imagen de un Santo, o estar frente a un cuadro y sensibilizar su conciencia con escenas de la bendición o la muerte de un apóstol o el Señor. El turismo y los símbolos religiosos. Hay destinos turísticos que atraen a sus visitantes con las prendas, objetos y edificaciones que fueron, en algún tiempo, representación de la espiritualidad o el culto. Estos destinos, son atractivos porque ofrecen a sus visitantes maneras de sentirse satisfechos de recibir “bendición” y esperanza. Los lugares históricos y aquellos que enarbolaron un hecho y personaje espiritual o religioso, son los más preferidos; porque tienen una combinación de la realidad y la espiritualidad. Templos, salones, esfinges y museos, son lugares donde se contempla, se medita y se recibe satisfacción interior que, además de responder a la razón, llenan el corazón. Los habitantes de los lugares sagrados, nativos de experiencias sobrenaturales y gente común son los encargados de trasmitir generación a generación los hechos y los protagonistas de cada sitio. Las religiones y sectas son quienes sostienen la “aureola” y “verdad” de cada acontecimiento en la historia. Hay especialistas que están dinamizando estos sitios, para aumentar las visitas. Por ello, además de mejorar la infraestructura y condiciones del lugar donde se hallan las imágenes o la tierra “prodigiosa”, entendidos interpretan y escriben al respecto del patrimonio religioso y cultural. Este contenido, que encuentra circuitos de visitas, provoca un crecimiento de visitas guiadas que adicionan recuerdos en objetos y prendas. Hay libros y fotografías. “Lienzos”, botones y otros adornos que son el fuerte de propagar el lugar y crear un sentimiento de satisfacción en los turistas religiosos. El turismo religioso en desarrollo. El turismo religioso es una oportunidad para la empresa privada y gobierno de insertar lugares que, por su cercanía o sitio “religioso” y “espiritual”; se convierten en obligado paraderos y se hacen turísticos. Promover los sitios religiosos y todo lo que contiene la interpretación patrimonial del lugar es un “gancho” para hacer llegar al turista y aumentar la pernoctación. Esto amplia los elementos y atractivos, que por sí solos no podrían llamar la atención y provocar el interés de los visitantes. Un sitio de “paz” convierte la ciudad en lugar de reposo espiritual y físico. Se hace más estimulante al recreo y el solaz. La gente hace asociación de los detalles del lugar y de la localidad a la “rendición de culpas y paz interior”. Las edificaciones y los parques tienen otro color, textura y forma. La sensación con la montaña o la costa, según sea el sitio, son lugares que pueden convertirse en templos de meditación y, por consiguiente; distintos a otros que son importantes por la farándula, bullicio y fiesta. La comida, la vestimenta, las costumbres y, las personas tienen características especiales que refuerzan el principal objeto del turismo religioso. El turismo religioso ha cautivado al grupo humano de familia. En particular: Adulto y viejo. Mujeres y ancianos. Grupos que se siente vulnerables a la vida y a los acontecimientos de la cotidianidad. Por ello y, en consecuencia a los riesgos y amenazas a la sociedad, no están lejos de ser visitantes recurrentes de los circuitos religiosos; los jóvenes y señoritas que también demandan esperanza y seguridad. (JA)

viernes, 3 de febrero de 2012

SENTIDO COMÚN

Por Jorge Amonzabel Algunos aún dejan a la superstición y las circunstancias decisiones que requieren de sentido común. Cuando combinamos conocimiento y experiencia, las decisiones son racionales porque, el conocimiento es la acumulación y estructuración de resultados y hechos validados e información actualizada agregada. La experiencia es la comprobación de hechos vividos, que tienen que ver, algunas veces; con el conocimiento asimilado y no siempre aplicados. Por consiguiente, no hay momentos donde el humano decida “sin pensar”. Lo que sí hay son eventos donde el “decisor” permite que agentes externos influyan en la decisión que él toma, sin considerar que los factores influyentes no necesariamente tienen efectos en el hecho a decidir. Para decidir la información es importante. Hay decisiones simples. La importancia esta en saber utilizar la información y en trabajar la decisión. Cuando el sentido común responde a una situación; ésta tiene que ver también al sentimiento o “inspiración del momento”. Sin embargo, el instinto o lo que se quiera llamar de decidir bajo las circunstancias, no descalifica, al decisor y no deja que la decisión sea tomada por las circunstancias. La inspiración o el instinto, necesariamente responde a la interpretación de la información y los hechos por el decisor. Por ello, La formación del decisor y la acumulación sistemática de ésta, van a ayudar a tomar una decisión calificada. Es tiempo de decisiones complejas. Donde un mayor número de variables incontrolables nos obligan a someternos a los capricho de otros y las presiones en el tiempo y el espacio físico. Para vivir y para convivir. Los factores son los mismos y, en algunos casos amplificados. Hoy hablamos de calentamiento global, enfermedades sin cura, educación deficiente, escases de agua, contaminación del suelo, exceso de basura, hambre, explosión demográfica descontrolada y desproporcional; tecnología de punta para la transformación, aceleración y resultados óptimos, nuevos sistemas de información y múltiple acceso a la información. El proceso de datos, la estructuración de la información y la celeridad con la que se obtienen resultados complejos obligan a los individuos a decisiones “estratégicas”, decisiones que no pueden errar al blanco, sino asegurar el éxito. Los gobiernos tienen que “afinar” su visión y trabajar más en prospectiva de los acontecimientos que influyen y se advienen. La empresa no debe dejar de fortalecerse y olvidar el capital social como base de su permanencia. Los individuos y la colectividad de la sociedad requieren atención urgente, para ser preparados y, continuamente entrenados; en decisiones complejas de manera “estratégica”. No que lo externo determine la decisión, sino que debe dársele mayor a tención. Es tiempo de conocerse asimismo y valorar las condiciones internas, para corregir, mejorar o transformar y alcanzar un sentido común vigoroso para hacer frente a las presiones del siglo veintiuno sin, tergiversar que son las circunstancias las que toman decisiones por nosotros. (JA)